Las más poderosas e influyentes firmas financieras aceleran inversiones millonarias para digitalizar acciones y bonos bajo el nuevo marco regulatorio de EE.UU., buscando liquidaciones instantáneas frente a las advertencias del FMI sobre la propagación acelerada de crisis.
Uno de los medios periodísticos más influyentes del mundo comienza hoy una nota editorial recordando que una década después de costosos fracasos históricos como el de la Bolsa de Valores de Australia —que costó una amortización de U$S 170 millones y U$S 14,5 millones en multas—, las grandes instituciones globales vuelven a volcar cientos de millones de dólares en la tecnología blockchain.
El análisis del Financial Times es categórico, el motor principal del mundo cripto ya no son las criptomonedas, sino la tokenización: el proceso de convertir efectivo, acciones, bonos y materias primas en versiones digitales programables capaces de negociarse las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
La flexibilización regulatoria en los Estados Unidos, impulsada por la administración de Donald Trump desde enero de 2025 y la ratificación de leyes clave para stablecoins, ha dado luz verde a los ejecutivos de Wall Street para reconfigurar la infraestructura de los mercados de capitales.
La urgencia de la modernización
El avance de los exchanges nativos digitales ha forzado a los gigantes tradicionales a reaccionar ante sistemas de liquidación obsoletos. Jamie Dimon, presidente ejecutivo de JPMorgan Chase, fue categórico ante sus accionistas respecto a la competencia de los contratos inteligentes y las stablecoins, que ya superan los U$S 300.000 millones en circulación a nivel global:
“Está emergiendo un conjunto completamente nuevo de competidores basado en blockchain, que incluye stablecoins, contratos inteligentes y otras clases de tokenización. Necesitamos implementar nuestra propia tecnología blockchain”.
Por su parte, Stéphane Boujnah, presidente ejecutivo de Euronext, reconoció el retraso de las bolsas convencionales frente a los estándares tecnológicos emergentes en esta transformación digital:
“Los bancos y las bolsas de valores estuvieron antes en el asiento del conductor de esas transformaciones tecnológicas, ellos inventaban los estándares, inventaban el ritmo. Ahora nos estamos poniendo al día”.
La eficiencia operativa se concentra en los fondos del mercado monetario tokenizados, un sector que escaló de menos de U$S 4.000 millones a inicios de 2025 a más de U$S 16.000 millones en la actualidad. Sandy Kaul, jefa de activos digitales e innovación en Franklin Templeton, contrastó las ventajas de programar estos activos frente a los instrumentos tradicionales:
“Paga rendimientos todos los días, incluidos sábados, domingos y feriados, lo cual nunca antes había sido posible. Cada día con un ETF necesito, como participante autorizado, tomar un archivo de índice, cargarlo, mirar las tenencias de la posición y rebalancear en función del archivo de índice. Ese archivo de índice se envía manualmente, se carga en el sistema y la gente tiene que recibir un informe de ese sistema”.
Infraestructura y automatización de procesos
El núcleo operativo de Wall Street también acelera su adopción. La Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) planea lanzar versiones tokenizadas de sus activos en octubre. Brian Steele, presidente de servicios de liquidación y valores de la entidad, definió la aplicación más relevante en el mercado de repos:
“El colateral sigue siendo la aplicación estrella”.
Asimismo, las plazas bursátiles buscan erradicar procesos manuales. Tal Cohen, presidente de Nasdaq, delineó los planes de la firma para emitir un token de renta variable propio el próximo año:
“Estamos trabajando para asegurarnos de que el próximo año podamos lanzar un token de acciones de Nasdaq. ¿Podemos automatizar, digitalizar y mejorar esa experiencia?”.
Desde la cúspide regulatoria de la SEC, su nuevo director Paul Atkins respaldó plenamente el cambio de paradigma en el ecosistema financiero estadounidense:
“Es la forma en que el mundo será”.
Riesgos sistémicos en mercados 24/7
Pese al optimismo corporativo, la automatización plantea riesgos severos de contagio financiero sin intermediarios humanos que moderen el pánico. La academia advierte que las plataformas públicas carecen de gobernanza institucional. Hilary Allen, profesora de derecho en la American University Washington College of Law, cuestionó duramente el uso de redes públicas como Ethereum, que sufrió pérdidas por U$S 332 millones por hackeos en el primer semestre de 2026:
“Si hubiera un humano involucrado, probablemente levantaría el teléfono, pero se ha eliminado la gracia, la discreción, cosas que a menudo son muy útiles en momentos de pánico. Cuando colocas productos financieros tradicionales en una infraestructura que no tiene responsabilidad asociada a sus asuntos operativos, eso me preocupa profundamente. La gente va a pensar que tiene las acciones y cuando descubra que no es así, creo que será sumamente problemático”.
La falta de compatibilidad entre los sistemas de los bancos comerciales limita el escalamiento masivo de la tecnología. René Michau, director global de activos digitales de Standard Chartered, resumió el desafío actual de interoperabilidad y las prioridades de la industria:
“La gran limitación obviamente sigue siendo que hoy no tenemos un mecanismo de intercambio para que los depósitos tokenizados se muevan entre instituciones bancarias a ninguna escala. El mayor riesgo es que todos nos distraigamos con cosas que no van a ninguna parte”.
Finalmente, Francesco Pierangeli, profesor asistente de finanzas en Birmingham Business School, concluyó que la disponibilidad operativa continua no garantiza mejores condiciones comerciales si los sistemas permanecen fragmentados:
“Más rápido no significa automáticamente más eficiente y las 24 horas del día no significa automáticamente más líquido. Esas ganancias solo se pueden lograr si eres capaz de configurar un sistema que sea interoperable”.





















