El gobierno de Rodrigo Paz analiza la incorporación técnica del criptoactivo USDT para convivir con el boliviano y aliviar la escasez de divisas físicas, aunque busca un marco regulatorio estricto frente a las exigencias internacionales de supervisión.
El Gobierno de Bolivia ha comenzado a estudiar formalmente una de las reformas más pragmáticas de su historia financiera reciente: la incorporación de la stablecoin Tether (USDT) a su sistema de pagos nacional. La medida, confirmada por el ministro de Economía del país, José Gabriel Espinoza Yáñez, busca otorgar estatus oficial de circulación a este activo digital para que funcione a la par del boliviano y del billete físico estadounidense.
Esta iniciativa responde de forma directa a la persistente escasez de dólares que golpea a la economía boliviana, lo que ha empujado a una parte considerable de la población a volcarse hacia canales alternativos de resguardo de valor.
Una transición técnica tras el desorden regulatorio
Durante una reciente rueda de prensa destinada a analizar las variables de la economía local, el ministro Espinoza Yáñez diferenció la volatilidad extrema que caracteriza a criptomonedas como el bitcoin de la paridad uno a uno con el dólar estadounidense que ofrecen las stablecoins como USDT.
Asimismo, la autoridad recordó que el levantamiento de la prohibición absoluta de operar con criptoactivos en el país, decretada en 2024 por el Banco Central de Bolivia (BCB), se originó inicialmente como una medida de extrema urgencia bajo la gestión de su antecesor.
En opinión del actual jefe de la cartera económica, esa transición apresurada terminó “desordenando y enredando” el ecosistema de las finanzas nacionales. Su diagnóstico del panorama vigente es directo:
“hoy día tenemos básicamente el levantamiento de una prohibición, pero no hay mayor normativa al respecto”.
Es ante este escenario de vacío legal que la administración actual pretende estructurar un esquema técnico ordenado para asimilar la moneda digital en los circuitos formales de cobros y pagos. El funcionario describió la meta del Poder Ejecutivo señalando:
“Estamos trabajando, estamos evaluando técnicamente la posibilidad, por ejemplo, de incluir USDT al sistema de pagos boliviano, para que circulen como una moneda más, como el dólar y como el boliviano”.
El reto frente a la lista gris del GAFI
A pesar del optimismo del sector fintech, el ministro de Economía reconoció que la integración oficial de USDT requiere superar filtros estrictos debido a la compleja situación regulatoria internacional que atraviesa el país andino. Bolivia se encuentra actualmente bajo observación en la denominada “lista gris” del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
Por este motivo, Espinoza Yáñez enfatizó la necesidad de que estos criptoactivos cuenten con un marco de supervisión robusto para evitar que las plataformas descentralizadas se conviertan en “una fuente de lavado de dinero o para el encubrimiento de actividades ilícitas”. El objetivo del Gobierno pasa por encuadrar la operativa de estas tecnologías bajo estándares globales de prevención de delitos financieros.
Adopción forzada por la escasez de divisas
Más allá de los debates jurídicos y de la burocracia estatal, la realidad en la calle avanza a una velocidad muy superior a la de los despachos oficiales. La falta crónica de acceso a divisas físicas en los bancos locales provocó que la población boliviana adoptara de manera espontánea e informal el uso de USDT para transaccionar y resguardar su patrimonio familiar.
El ministro de Economía no ocultó esta coyuntura al argumentar el desarrollo de las nuevas reglas:
“Estamos trabajando en la normativa para ver cómo podemos hacer para que esto se regularice y sirva de herramienta para aquellas familias que han empezado a usarlas, que las han adoptado, en muchos casos por necesidad, pero que ahora ya saben usarlas de una manera adecuada”.
La reacción del mercado y la banca privada
Desde la apertura legal decretada por el BCB en 2024, el sector financiero boliviano comenzó a explorar activamente las oportunidades comerciales del entorno cripto. Entidades bancarias privadas, plataformas de transferencias y compañías comerciales locales se han acoplado a la tendencia integrando servicios transaccionales, remesas y soluciones de pago para comercio exterior e importaciones basadas en USDT.
Analistas regionales ven con buenos ojos el potencial del país. Sebastián Vásquez Pereira, gerente comercial para Sudamérica de la firma especializada Ditobanx, destacó en consultas para medios especializados que Bolivia resalta especialmente como un mercado sumamente abierto e idóneo para la adopción corporativa de criptoactivos y stablecoins por parte de las instituciones financieras tradicionales.
Bolivia no camina sola en esta dirección dentro del Cono Sur. Otros bancos centrales de la región también diseñan puentes técnicos para entrelazar las redes blockchain con sus arquitecturas nacionales de pagos. Uruguay, por ejemplo, ya ha manifestado su intención de concretar una integración similar para el año 2030, consolidando el avance irreversible de las stablecoins en las economías latinoamericanas.























