Justin Sun demanda a World Liberty Financial y escala un conflicto de alto perfil con los Trump

El fundador de Tron acusa a World Liberty Financial de fraude y de apropiarse ilegalmente de tokens valuados en hasta U$S 1.000 millones. La disputa expone tensiones entre grandes inversores y nuevos proyectos cripto ligados al poder político en Estados Unidos.

El ecosistema cripto global enfrenta un nuevo episodio de alto voltaje institucional. Justin Sun, uno de los empresarios más influyentes del sector, presentó una demanda contra World Liberty Financial (WLF), el proyecto vinculado a la familia del presidente estadounidense Donald Trump, en lo que representa una escalada significativa en un conflicto que ya venía gestándose entre ambas partes.

La demanda, presentada en un tribunal de California, acusa a la compañía de haber ejecutado un “esquema fraudulento” y de haber confiscado ilegalmente los tokens WLFI adquiridos por Sun, cuyo valor llegó a alcanzar los U$S 1.000 millones en su punto máximo.

El enfrentamiento resulta particularmente relevante por el rol que el propio Sun tuvo en el desarrollo inicial del proyecto. Tras la reelección de Trump en 2024, el empresario invirtió U$S 45 millones en el token WLFI, en parte motivado “por la asociación del proyecto con la familia Trump”, según detalla la presentación judicial. Esa inversión inicial —considerada un “anchor investment”— le permitió además acceder a un rol como asesor dentro de la estructura del proyecto.

De acuerdo con la demanda, la participación de Sun fue clave para impulsar el crecimiento inicial del token. El empresario sostiene que su “nombre y credibilidad” contribuyeron a generar aproximadamente U$S 550 millones en ventas de WLFI, en un contexto de fuerte interés del mercado por iniciativas vinculadas a figuras políticas de alto perfil.

Sin embargo, el vínculo comenzó a deteriorarse a medida que avanzaba el proyecto. Sun alega que WLF empezó a restringir su capacidad para vender los tokens adquiridos y que utilizó esas limitaciones como mecanismo de presión para forzarlo a incrementar su inversión. En ese contexto, la demanda también señala que la compañía habría amenazado con “reportarlo a autoridades criminales de Estados Unidos si intentaba hacer valer sus derechos (una táctica de presión que en sí misma califica como extorsión criminal)”.

Desde World Liberty Financial rechazaron categóricamente las acusaciones. Su CEO, Zach Witkoff, afirmó en redes sociales que “las afirmaciones de Sun carecen completamente de fundamento, y World Liberty espera que el caso sea desestimado rápidamente”. Además, agregó que “incurrió en conductas indebidas que requirieron que World Liberty tomara medidas para protegerse a sí misma y a sus usuarios”.

El conflicto también tuvo repercusiones públicas en el entorno de la familia Trump. Eric Trump, uno de los cofundadores del proyecto junto a Donald Trump Jr., respondió en redes sociales con tono irónico, apuntando contra una de las inversiones más mediáticas de Sun en el mundo del arte conceptual: “Lo único más ridículo que esta demanda es gastar U$S 6 millones en una banana pegada con cinta a una pared”.

Más allá del cruce de declaraciones, el caso pone en evidencia los riesgos asociados a la gobernanza y la transparencia en proyectos cripto emergentes, especialmente aquellos que combinan capital privado, figuras políticas y estructuras de tokens aún poco reguladas.

El deterioro del valor de WLFI también forma parte del trasfondo del conflicto. Tras alcanzar niveles máximos impulsados por el entusiasmo inicial, el token acumula una caída del 75% desde su pico, reflejando tanto la volatilidad del mercado como las tensiones internas del proyecto.

En paralelo, Sun mantuvo una fuerte exposición a iniciativas vinculadas a Trump. El empresario adquirió al menos U$S 100 millones en la memecoin del presidente, lo que incluso le permitió acceder a una cena privada con el mandatario, consolidando su cercanía inicial con el entorno político.

El caso se desarrolla en un momento en que el clima regulatorio en Estados Unidos muestra señales más favorables hacia la industria cripto. De hecho, reguladores federales resolvieron previamente una causa por fraude contra Sun, retirando algunos cargos en lo que fue interpretado como un gesto de distensión hacia el sector durante el segundo mandato de Trump.

En las últimas semanas, el conflicto entre Sun y World Liberty Financial se trasladó también al plano público, con críticas abiertas del empresario hacia la gobernanza del proyecto y amenazas legales cruzadas.

La resolución de esta disputa podría sentar un precedente relevante para el ecosistema cripto, particularmente en lo que respecta a la relación entre grandes inversores, estructuras de tokens y proyectos vinculados a actores políticos. En un mercado que busca consolidarse institucionalmente, casos como este reavivan el debate sobre transparencia, derechos de los inversores y marcos regulatorios aún en evolución.

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