Bitcoin, fe y pérdidas: los pequeños accionistas que siguen bancando a Strategy

Mientras Wall Street le da la espalda al mayor acaparador corporativo de bitcoin del mundo, una tropa de minoristas sigue viendo en Strategy algo más que una acción volátil. Para ellos, el mercado “no entiende” el modelo de negocios de la compañía que apostó su balance casi por completo a BTC y hoy enfrenta dudas sobre su sustentabilidad.

Un culto bursátil en torno a Bitcoin

La historia de Strategy sedujo desde el inicio a miles de pequeños inversores, incluidos profesionales de alta renta, que buscaban una forma “apalancada” de jugar al precio de bitcoin sin comprar directamente la criptomoneda. La empresa, liderada por su fundador Michael Saylor, construyó desde 2020 una estrategia radical: levantar capital de manera casi continua en los mercados de acciones y bonos y volcarlo a la compra de BTC, hasta convertirse en el mayor holder corporativo del mundo.

Ese relato convirtió a Saylor en una figura de culto dentro del ecosistema cripto. Un farmacéutico británico de 30 años, que posee unas U$D 113.400 en acciones de Strategy, lo explica sin matices: “Lo veo en la misma categoría que personas como Elon Musk o Steve Jobs: líderes visionarios que son capaces de pensar fuera de la caja y de pionerar enfoques completamente nuevos”. Y remata: “Admiro a Saylor y estoy genuinamente agradecido por el trabajo que ha hecho”.

“El mercado no entiende”: la fe de los minoristas

El derrumbe reciente de la acción no parece alcanzar para quebrar la fe de los más convencidos. El cirujano plástico Ben Stong, cuya clínica en Atlanta acepta pagos en bitcoin, compró sus primeras acciones de Strategy en la primavera de 2024 y hoy acumula una posición “de las altas centenas de miles de dólares”. Aun así, insiste en que “el mercado no entiende” la compañía.

“Realmente no miro al precio de la acción como un valor de las acciones en sí porque todo el mercado está valorando mal a Strategy”, sostiene Stong, alineado con un discurso familiar para cualquier latinoamericano acostumbrado a ver distorsiones entre economía real y precios financieros. En la jerga cripto, acusa que “hay mucho FUD en torno al papel”, en referencia al miedo, la incertidumbre y la duda que, según él, contagian a los inversores menos convencidos.

Acción a la baja, bitcoin estancado

Los números, sin embargo, son difíciles de ignorar. Bitcoin perdió alrededor de 4% en el último año y cotiza en torno a los U$S 90.000, pese a que el gobierno de Estados Unidos convirtió a las cripto en prioridad estratégica nacional y lanzó una ofensiva para llevar los activos digitales al mainstream. El apetito por riesgo se apagó en octubre y noviembre, y los temores a un exceso de apalancamiento mantuvieron al precio bajo presión.

En paralelo, la acción de Strategy se desplomó. Tras haber coqueteado con máximos históricos a fines de 2024, el papel se derrumbó en los últimos doce meses: la cotización se redujo a la mitad y ya acumula una caída del 63% respecto de los picos del verano pasado. Para muchos analistas, la pregunta es si el modelo es sostenible cuando el activo subyacente deja de subir de manera casi vertical.

Entre la manipulación y las preferidas al 11%

Algunos de los “diehards” apuntan directamente a los grandes jugadores financieros. Adam Graham, un podcaster de 45 años radicado en Idaho, asegura que “ha habido una manipulación muy artificial de los precios”. Graham, que tiene unos U$S 8.000 en acciones de Strategy, admite: “He perdido dinero en todo menos en las colocaciones preferidas”, en referencia a las series que pagan hasta 11% anual de interés a los tenedores. Aun así, no se inmuta: “No estoy terriblemente preocupado… tengo confianza en el largo plazo”.

En foros cripto de la región, ese tipo de instrumentos con rendimientos de dos dígitos resuenan con la lógica de los bonos corporativos de alto riesgo que muchos argentinos y latinoamericanos conocen de primera mano. Pero el riesgo de concentración en un solo activo —bitcoin— y en un solo emisor corporativo añade una capa de fragilidad que los reguladores miran cada vez más de cerca.

Casa propia vs. apuesta a décadas

El farmacéutico británico que idolatra a Saylor llevó esa fe un paso más allá. Confiesa que no está “realmente preocupado” por el desempeño de la acción. Al contrario, aprovechó la baja: compró unas U$S 39.000 adicionales en diciembre, usando dinero que tenía ahorrado para la compra de una vivienda, una meta que considera hoy imposible en el Reino Unido. “Esta es una inversión a varias décadas para mí”, explica, convencido de que, a medida que la inflación erosiona sus ahorros, bitcoin rendirá mejor en el tiempo.

Para él, además, es más simple operar a través del mercado bursátil que en el mundo cripto directo. Dice que mantener las acciones de Strategy en cuentas tipo Isa en el Reino Unido resultó mucho más sencillo que comprar BTC: “Trabajando con escribanos y brokers hipotecarios, querían hacer controles extra y era caro cada vez que mencionabas cripto”. La frase podría replicarse en oficinas de escribanos y bancos de Buenos Aires, Lima o Ciudad de México, donde cualquier mención a criptomonedas suele disparar más papeles que conversación.

Un respiro de MSCI y una caja en dólares

En 2026, un riesgo clave pareció disiparse, al menos por ahora: el proveedor de índices MSCI decidió “poner en pausa” su plan para excluir de sus indicadores a las compañías que, como Strategy, tienen tesorerías dominadas por activos digitales. De haberse concretado, la salida de los índices habría obligado a los fondos pasivos a vender, golpeando aún más la acción al evaporar flujos automáticos.

Consciente del escepticismo que ganó fuerza el año pasado y de la menor demanda por sus acciones, la empresa decidió un giro táctico: en lugar de usar las nuevas emisiones para comprar más bitcoin, levantó capital para armar una reserva en dólares destinada a pagar dividendos si fuera necesario. Ese “colchón” pasó de U$S 1.440 millones en diciembre a U$S 2.250 millones a comienzos de enero, una señal de que Saylor quiere mostrar capacidad de resistir un ciclo largo de precios deprimidos. Desde su cuenta en X, el fundador resumió la jugada con un mensaje directo a los bajistas: “Tame your bear”, escribió, junto a una imagen generada por IA donde se lo ve acompañado por un oso polar.

El único activo “que sobrevivirá al tiempo”

Al final, todo vuelve a la narrativa de bitcoin como activo refugio definitivo, una idea que tiene eco especial en economías inflacionarias como las latinoamericanas. Stong lo sintetiza con una frase que bien podría escucharse en cualquier meetup cripto de Buenos Aires o Bogotá: “Todo lo demás es básicamente apostar, y el único activo verdadero que sobrevivirá al tiempo es bitcoin”.

La apuesta de Strategy es, en esencia, la institucionalización extrema de ese credo maximalista. Si en 2026 el precio de BTC rebota, sus accionistas podrían ser reivindicados; si la corrección se prolonga, el experimento quedará como advertencia sobre los límites de convertir a una empresa en vehículo de inversión casi exclusivo para una sola criptomoneda. Entre tanto, la fe minorista sigue firme, incluso cuando, como en el caso de las zapatillas de marca Strategy que compró Stong, el único activo que se apreció 12 veces fue la mercadería de la tienda online… y no la acción que financia la apuesta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP to LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com