La negociación privada de Tether ya implica valuaciones de hasta U$S 375.000 millones y coloca al CFO Giancarlo Devasini con una fortuna potencial de más de U$S 156.000 millones, por encima de los U$S 147.800 millones de patrimonio estimado de Warren Buffett.
La carrera por el dominio del dinero digital acaba de sumar un hito inesperado: Tether, emisor de la mayor stablecoin del mundo, se está negociando en el mercado secundario a valuaciones que desafían no solo a sus rivales cripto, sino también al establishment financiero tradicional.
De prosperar los precios que hoy se pagan por acciones privadas de la compañía, su director financiero, el italiano Giancarlo Devasini, podría acumular una fortuna superior a la de Warren Buffett.
De empresa opaca a gigante de U$S 200.000 millones
Según un informe reciente de Forbes, transacciones en el mercado secundario sugieren que Tether se valora hoy en un rango de entre U$S 350.000 millones y U$S 375.000 millones, de acuerdo con fuentes del sector involucradas en esas operaciones. La propia Forbes, tras conversaciones con inversores cripto y ejecutivos de la industria, adopta una estimación más conservadora de alrededor de U$S 200.000 millones, pero aun así muy por encima de los U$S 50.000 millones que le asignaba hace apenas un año.
Ese salto de valuación se apoya en números operativos difíciles de ignorar. De acuerdo con datos recopilados por medios especializados, Tether habría generado cerca de U$S 10.000 millones de ganancias el año pasado —no auditadas—, apalancadas en el rendimiento de sus reservas, que incluyen principalmente bonos del Tesoro de EE. UU. y otros instrumentos de corto plazo, más una posición de alrededor de U$S 23.000 millones en oro y U$S 6.400 millones en bitcoin. La capitalización de mercado de USDT, su principal stablecoin, ronda hoy los U$S 184.000 millones.
El efecto Devasini: de CFO cripto a ultra multimillonario
El crecimiento de Tether reconfigura el mapa de grandes fortunas del ecosistema. A un valor de empresa de U$S 200.000 millones, Devasini —que posee aproximadamente entre el 44% y el 45% de las acciones— tendría un patrimonio estimado en torno a U$S 89.000 millones. El director ejecutivo, Paolo Ardoino, y el ex CEO, Jean-Louis van der Velde, controlan cada uno cerca del 19%, lo que eleva su patrimonio a unos U$S 38.000 millones por cabeza. Por su parte, el asesor legal Stuart Hoegner, con alrededor del 12%, alcanzaría unos U$S 25.000 millones.
El verdadero punto de inflexión llega si se usa el extremo inferior de la valuación implícita en el mercado secundario. Con Tether valorada en U$S 350.000 millones, la participación de Devasini superaría los U$S 156.000 millones, “suficiente para figurar entre las diez personas más ricas del mundo, superando el patrimonio neto actual de Buffett, de 147.800 millones de dólares”, según el cálculo replicado por Forbes. Esa cifra ubicaría a un ejecutivo cripto tradicionalmente reacio a la exposición pública por encima de uno de los inversores más emblemáticos del capitalismo global.
Del “dólar cripto” al gran comprador silencioso de deuda de EE. UU.
Más allá del ranking de millonarios, las cifras revelan hasta qué punto Tether se ha convertido en un actor sistémico. La empresa funciona, en la práctica, como un puente entre el apetito global por dólares digitales y el mercado de deuda estadounidense: más del 80% de sus reservas estaría invertido en Treasuries y otros instrumentos de corto plazo, lo que la transforma en uno de los mayores compradores institucionales de papel del Tesoro fuera del sistema bancario.
En una entrevista de octubre de 2025, Ardoino dejó entrever la magnitud del negocio: “Este año vamos a acercarnos a otros U$S 15.000 millones de ganancias. Eso es muy raro”, afirmó al ser consultado por Bloomberg sobre la rentabilidad que arroja el modelo de stablecoins respaldadas por activos de alta calidad. Con una estructura de unos 300 empleados y márgenes que él mismo describió en otras ocasiones como cercanos al 99%, la compañía opera con una eficiencia que contrasta con la de muchos bancos tradicionales.
Una valuación que incomoda a reguladores y competidores
La escalada de Tether ocurre mientras la competencia en el mercado de stablecoins se intensifica y el escrutinio regulatorio, especialmente en Estados Unidos y Europa, se vuelve más severo. El propio reporte de Forbes recuerda que la empresa estuvo buscando en 2025 una operación de levantamiento de capital que la llevara hasta una valuación de U$S 500.000 millones vendiendo alrededor del 3% de sus acciones, un objetivo que, de concretarse, llevaría la fortuna de Devasini por encima de los U$S 220.000 millones, según proyecciones previas basadas en el índice de multimillonarios de Bloomberg.
Por ahora, el rango de U$S 350.000 millones–U$S 375.000 millones en el mercado secundario sigue siendo una señal de apetito privado, no un precio fijado en bolsa. Pero el mensaje al resto de la industria es claro: el negocio de las stablecoins ya no es solo una capa técnica del ecosistema cripto, sino uno de los centros de creación de valor más potentes de las finanzas globales. Para los reguladores, que observan cómo un puñado de ejecutivos concentra decenas de miles de millones de dólares sobre la base de reservas que se apoyan en el propio sistema financiero estadounidense, el caso Tether se vuelve un test clave sobre cuánto poder están dispuestos a tolerar en manos de un emisor privado de “dólares digitales”.

















