El N° 1 de uno de los bancos más influyentes del mundo, dio un giro simbólico en su postura hacia las criptomonedas: tras años de escepticismo, admitió que hoy posee una posición mínima en bitcoin, incluso mientras la cotización del activo se mantiene muy por debajo de su máximo histórico.
En un contexto de volatilidad, caída de precios y límites regulatorios para los grandes bancos de Estados Unidos, el movimiento de Solomon refleja más una forma de “estar en la conversación” que una apuesta decidida por el futuro de la moneda digital.
«En el fondo del día, soy un gran creyente en el dólar estadounidense. Creo que el dólar estadounidense es súper importante», subrayó en una entrevista con CNBC, al señalar que «no ve un bitcoin como una amenaza para el dólar». En esa línea, volvió a describir a las criptomonedas como “una inversión especulativa” y aclaró que no se considera un experto en pronosticar su precio.
Durante el World Liberty Forum en Mar-a-Lago, en Florida, fue más preciso sobre su exposición: reveló que tiene “una cantidad muy, muy limitada” de bitcoin y que es, ante todo, “un observador de bitcoin”, todavía tratando de entender “cómo se mueve” el activo.
Ese escepticismo convive con una lectura de largo plazo sobre la infraestructura financiera. Solomon sostuvo que las finanzas tradicionales y el ecosistema criptográfico forman parte de una misma transformación. Afirmó que es “un solo sistema, es nuestro sistema” y que la clave es integrar la innovación “de la manera correcta… y habrá desacuerdos y eso está bien”. En su visión, el verdadero cambio estructural vendrá de la mano de las plataformas tecnológicas a gran escala y, en particular, de la tokenización. “La evolución de esas plataformas… hay un impacto obvio”, dijo, antes de remarcar que “la tokenización… creo que es sumamente importante”.
El avance institucional sobre bitcoin ofrece el telón de fondo. Grandes gestoras como BlackRock, Fidelity e Invesco ya administran millas de millones en productos vinculados a la criptomoneda, consolidando su lugar en las carteras de inversión globales, mientras la volatilidad sigue siendo alta. Aun así, los grandes bancos estadounidenses tienen prohibido, por ahora, mantener bitcoin directamente en sus saldos. Solomon recordó que Goldman Sachs no puede poseer ni operar con la criptomoneda de forma directa debido a “limitaciones regulatorias” sobre las instituciones financieras, aunque dejó abierta la puerta a un cambio de estrategia si el marco normativo evoluciona y aseguró que lo “consideraría” en ese escenario.
El momento elegido por Solomon para reconocer que ya es tenedor de bitcoin no es casual. La criptomoneda se negocia alrededor de los U$S 66.600, lo que implica una caída del 47% frente a su máximo histórico de U$S 126.000 registrado en octubre de 2025. Aun así, el retroceso actual no es el más profundo que ha atravesado el activo: en ciclos anteriores llegó a desplomarse más de 84% desde su pico de 2017 y más de 77% desde su máximo de 2021. Esta nueva corrección ha reavivado el apetito por refugios tradicionales, con el oro y la plata marcando máximos históricos recientes, al tiempo que reabre el debate sobre el rol de bitcoin como reserva de valor.
Solomon, por su parte, insiste en que la verdadera batalla no es entre bancos y cripto, sino entre regulación eficaz y sobrerregulación. Ha descrito el marco vigente como “extremadamente restrictivo” y sostuvo, en tono crítico, que cuando se “sobrecarga este sistema con una regulación excesiva, comienzas a extraer capital”, algo que “absolutamente ocurrió en los últimos cinco años”. Su receta es avanzar con prudencia: “Debe hacerse de manera reflexiva, y tenemos que hacerlo bien”, dijo al referirse tanto a las normas sobre activos digitales como a la adaptación de las instituciones financieras a un mercado cada vez más tokenizado y digital.
Mientras el dólar sigue siendo, en sus palabras, el ancla del sistema, Solomon reconoce que no puede ignorar el fenómeno cripto.
Desde Goldman Sachs, aseguró, se están intensificando la investigación y las discusiones internas sobre tecnologías adyacentes, como la tokenización y los mercados de predicción. Para un ejecutivo que se define como simple observador y que solo mantiene “muy poco, pero algo” de bitcoin, el mensaje al mercado es claro: el activo puede seguir siendo volátil y especulativo, pero su impacto en la arquitectura financiera global ya es imposible de pasar por alto.
David Solomon, CEO de Goldman Sachs, dejó claro que su relación con bitcoin es más la de un observador crítico que la de un creyente entusiasta. Aunque admitió que posee “muy poco, pero algo” de la criptomoneda, aseguró que la sigue de cerca como parte de un cambio tecnológico más amplio que, a su juicio, está redefiniendo las finanzas globales. “Soy un observador de bitcoin”, explicó durante su intervención en el World Liberty Forum en Palm Beach, donde insistió en que todavía está tratando de entender “cómo se mueve” este activo.
Un solo sistema financiero en evolución.
Lejos de plantear una rivalidad frontal entre bancos y criptoempresas, Solomon defendió la idea de que las finanzas tradicionales y los activos digitales convergen en una misma estructura. “Es un solo sistema, es nuestro sistema”, afirmó, subrayando que la verdadera discusión es cómo integrar esas innovaciones sin comprometer la estabilidad. “Tenemos que hacerlo de la manera correcta… y habrá desacuerdos y eso está bien”, señaló, marcando distancia tanto de los maximalistas de bitcoin como de los detractores que piden cerrar la puerta a estas tecnologías.
La tokenización como columna vertebral
Para el ejecutivo, el verdadero vector de transformación no es solo bitcoin, sino la infraestructura tecnológica que se está construyendo alrededor de los mercados. Solomon sostuvo que la evolución de las grandes plataformas tecnológicas está redefiniendo la forma en que se negocian y registran los activos financieros. “La evolución de esas plataformas… hay un impacto obvio”, dijo, antes de remarcar el papel de los títulos digitales: “La tokenización… que creo que es sumamente importante”. En la visión de Goldman Sachs, la tokenización está llamada a convertirse en pieza central de la infraestructura de mercado del futuro, desde bonos y acciones hasta activos alternativos.
Regulación, clave de freno para Goldman Sachs
Aunque gigantes como JPMorgan o Morgan Stanley han ido más lejos en su exposición a criptoactivos, Solomon reconoció que la presencia de Goldman Sachs en este terreno sigue siendo limitada. El motivo principal, sostuvo, ha sido el marco regulatorio. “Hasta hace 10 minutos, la estructura regulatoria era extremadamente restrictiva”, bromeó, aludiendo a un entorno normativo que, en su opinión, desincentivó a las grandes entidades a profundizar en el sector. Según el banquero, esa situación podría empezar a cambiar en la medida en que los reguladores otorguen mayor margen para que los bancos se involucren “más” en negocios vinculados con cripto y con tecnologías conectadas, como los mercados de predicción.
El costo de la sobrerregulación
Solomon también aprovechó su intervención para lanzar una advertencia sobre los efectos macroeconómicos de soportar en exceso las normas financieras. «Cuando sobrecargas este sistema con una regulación excesiva, comienzas a extraer capital», alertó, añadiendo que «eso absolutamente ocurrió en los últimos cinco años.» Para el CEO de Goldman Sachs, el desafío pasa por encontrar un equilibrio entre supervisión y dinamismo. “Debe hacerse de manera reflexiva, y tenemos que hacerlo bien”, concluyó, aludiendo tanto al diseño de nuevas reglas para los criptoactivos como a la adaptación de los bancos a una infraestructura cada vez más digitalizada.
En paralelo a esa cautela, Solomon indicó que el gigante bancario está intensificando su investigación y las discusiones internas en torno a tecnologías adyacentes al ecosistema cripto. Entre ellas mencionaron la tokenización y los mercados de predicción, campos donde Goldman Sachs busca posicionarse sin renunciar a su tradicional prudencia regulatoria. Para un ejecutivo que se define como simple “observador de bitcoin”, el mensaje hacia el mercado es claro: la revolución cripto puede ser gradual, pero el sistema financiero ya no puede darse cuenta del lujo de ignorarla.
















