Del lingote a la wallet: el oro entra en la era on-chain de la mano de la tokenización

Impulsado por máximos históricos del metal y por la infraestructura Web3, el mercado de oro tokenizado supera los U$S 3.000 millones y se convierte en referencia del boom de activos del mundo real en blockchain, mientras exchanges cripto globales y proyectos regulados compiten por liderar la próxima ola de finanzas híbridas.

Durante décadas, acceder al oro implicó cuentas bancarias especializadas, costos de custodia y, en muchos casos, montos mínimos elevados. Hoy, la tokenización permite representar cada onza en forma de token respaldado por metal físico en bóvedas reguladas, abriendo la puerta a la fracción mínima desde un teléfono móvil. En 2025, con el oro físico marcando máximos históricos por encima de los U$S 4.300 la onza, esta convergencia entre precio récord y nueva infraestructura digital acelera la adopción global del oro on-chain.

Según datos de CoinGecko, la capitalización del mercado de los tokens de oro respaldados por metal físico supera los U$S 3.000 millones, con un peso dominante de Tether Gold (XAUT) y PAX Gold (PAXG), que concentran cerca del 90% del valor del segmento. Estos vehículos permiten operar 24 horas al día, 7 días a la semana, con liquidez global y costos operativos inferiores a los de varios instrumentos tradicionales ligados al oro, como algunos fondos cotizados.

La voz de la industria

Para Pablo Monti, Brand Spokeperson de BingX para Latinoamérica, “el oro tokenizado no es solo una innovación tecnológica, es la actualización digital de la reserva de valor más antigua del sistema financiero”. Monti subraya que “pasar de lingotes en bóvedas a tokens en una wallet no cambia la naturaleza del activo, pero sí transforma radicalmente su accesibilidad, su trazabilidad y la forma en que se integra al trading moderno”.

El ejecutivo también remarca el cambio generacional en la demanda: “Las nuevas generaciones quieren activos refugio, pero no quieren papeles, horarios bancarios ni formularios físicos; quieren tocar el oro desde la misma aplicación con la que operan criptomonedas y stablecoins”. En su visión, esta combinación de narrativa defensiva y experiencia cripto-nativa explica por qué el oro tokenizado se vuelve un primer paso natural para muchos inversores que dan el salto desde las finanzas tradicionales hacia el ecosistema Web3.

XAUT, PAXG y los nuevos estándares

Tether Gold se consolidó en 2025 como el mayor proyecto de oro tokenizado, con una capitalización cercana a U$S 1.500 millones y respaldo en lingotes almacenados en bóvedas suizas, según reportes de reservas recientes. PAX Gold, por su parte, ronda una valoración superior a los U$S 1.100 millones y mantiene barras de oro elegibles “London Good Delivery” bajo supervisión regulatoria en Nueva York.

En términos de mercado, ambos tokens se benefician de la escalada del oro físico, que alcanzó máximos históricos en torno a los U$S 4.380–4.450 por onza en 2025, y de un entorno de tasas en descenso e incertidumbre geopolítica que reaviva la búsqueda de refugios duros. El volumen acumulado de negociación de oro tokenizado en el año supera los U$S 19.000 millones, con un crecimiento notable en la cantidad de tenedores de XAUT y PAXG, que en algunos casos se expandieron más del 100% interanual.

Exchanges, IA y trading algorítmico

El salto al mainstream también se explica por la integración del oro tokenizado en exchanges globales como Binance, OKX, Bitgety y BingX, que ofrecen tanto mercados spot como contratos perpetuos sobre estos activos. En varios de estos exchanges, los pares con XAUT o PAXG se operan ya junto a las principales criptomonedas, lo que facilita su inclusión en estrategias de arbitraje, cobertura y carry trade dentro del mismo entorno de trading.

Desde BingX, Monti destaca una capa adicional: “La integración de herramientas de inteligencia artificial en la plataforma permite a los usuarios identificar zonas de soporte y resistencia, medir volatilidad y automatizar estrategias sobre oro tokenizado de la misma forma en que lo hacen con bitcoin o ether”. Y resume el cambio cultural que esto implica: “El oro dejó de ser un activo estático para convertirse en un activo programable, accesible y optimizable mediante algoritmos, sin perder su respaldo físico”.

Más allá del oro: el boom de los RWA

El éxito del oro tokenizado funciona como punta de lanza de un fenómeno más amplio: la tokenización de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés). De acuerdo con informes recientes, los tokens respaldados por commodities —incluido el oro— ya superan los U$S 1.000 millones de capitalización dentro del universo RWA, mientras que el segmento completo, que suma deuda, bienes raíces y otros instrumentos, crece a doble dígito anual.

En el universo del oro, proyectos como Kinesis Gold (KAU), Comtech Gold (CGO) o VeraOne (VRO) buscan diferenciarse por jurisdicción, cumplimiento normativo y modelos de distribución. CGO, por ejemplo, ópera sobre la red XDC y se estructura bajo los estándares Sharia, lo que fortalece su tracción en Medio Oriente, mientras que VeraOne ofrece respaldo en Francia y liquidez en euros bajo regulación europea, apuntando a inversores que priorizan marcos legales claros.

Riesgos, regulación y el desafío de la custodia

La expansión del oro en cadena no está exenta de tensiones. El principal punto de fricción sigue siendo la custodia centralizada: la mayoría de los emisores aún dependen de bóvedas físicas gestionadas por terceros, lo que introduce una capa de confianza que contrasta con el ideal de descentralización total de la industria cripto. A esto se suma la heterogeneidad regulatoria: mientras algunas jurisdicciones ya avanzan con marcos específicos para activos tokenizados, otras siguen clasificando estos productos dentro de categorías tradicionales, con implicancias fiscales y de cumplimiento dispares.

Para Monti, el equilibrio futuro pasará por una combinación de transparencia radical y supervisión inteligente: “La tokenización del oro no pretende destruir el sistema financiero tradicional, sino actualizar su infraestructura; el desafío de los próximos años será encontrar el punto justo entre seguridad, descentralización y acceso masivo”. En su lectura, la convergencia entre bóvedas auditadas, registros on-chain y reglas claras marcará la diferencia entre proyectos de nicho y nuevas columnas vertebrales de las finanzas globales.

Un nuevo significado de “reserva de valor”

Mientras Bitcoin y otras criptomonedas continúan disputando el terreno de las reservas digitales, el oro tokenizado ofrece una propuesta híbrida que conecta siglos de historia monetaria con la lógica de las finanzas programables. Cada token combina auditorías externas, trazabilidad en blockchain y la opción —al menos en los proyectos líderes— de redimir el metal físico, lo que refuerza la percepción de seguridad entre inversores institucionales y minoristas.

El resultado es un activo que ya no se limita a las bóvedas de bancos centrales o grandes patrimonios, sino que puede formar parte del portafolio de un usuario en Buenos Aires, Ciudad de México o Bogotá con apenas unos clics y montos muy inferiores al valor de una onza completa. En palabras de Monti, “el oro, el activo más antiguo de la humanidad, finalmente se adapta al futuro, y en ese proceso redefine lo que entendemos por valor y propiedad en la era digital”.

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